
Por: Marco Antonio Villa Acedo
Morena todavía no define quién encabezará su proyecto rumbo a las elecciones de 2027 en Sonora. La decisión no es sencilla y, precisamente por ello, deberá estar acompañada de transparencia, evaluación y responsabilidad política.
Entre los perfiles que han concentrado buena parte de la atención se encuentran Lorenia Valles Sampedro, Célida López Cárdenas y Javier Lamarque Cano, quienes forman parte del proceso interno junto con otros aspirantes.
Cada una y cada uno tiene una trayectoria, experiencia y trabajo político que deberá ser valorado con seriedad. No se trata únicamente de medir el compromiso con el proyecto partidista, sino también de analizar qué perfil corresponde a los tiempos que vive Sonora, quién puede representar mejor las necesidades de la sociedad y quién puede construir una propuesta capaz de generar confianza ciudadana.
La decisión tampoco debería reducirse solamente a simpatías internas. Una candidatura implica responsabilidad frente a millones de sonorenses y requiere evaluar trayectoria, resultados, cercanía con la ciudadanía, capacidad de diálogo y visión de futuro.
Morena tiene ante sí una tarea nada fácil. Lo deseable es que el proceso se conduzca con transparencia, reglas claras y una evaluación seria, para que la decisión final sea entendida y respetada por la militancia y, sobre todo, por la ciudadanía.
Los tiempos políticos cambian y las circunstancias también. Por eso, más allá de nombres y grupos, será importante observar quién puede responder de mejor manera a los desafíos que enfrentará Sonora en los próximos años.
La decisión está en manos del partido.
La evaluación, finalmente, también estará en manos de la ciudadanía.
Rumbo a 2027, Sonora merece un debate de altura, propuestas y responsabilidad.