Gaspar Navarro Ruíz
Crítica
Por varias semanas el país vivió el sueño de ganar la Copa Mundial de Futbol con la exitosa participación de la selección mexicana dejando de lado los mexicanos la realidad de un México sumido en el estancamiento económico, en la ola de violencia, los desaparecidos, la falta de medicinas y hospitales, la corrupción, la incertidumbre por la guerra comercial de Estados Unidos y su amenaza de intervención militar para combatir a los narcos en nuestro suelo.
El domingo la selección mexicana de futbol perdió ante Inglaterra, por lo que “los mariachis callaron”; se fue el patito “Merlín” y toda la loca propaganda oficial de un posible campeonato mundial a los aztecas con la frase “Y si sí?”, cuando lo cierto es que todavía su nivel está en pañales bien representado por el tijuanense Morita.
Y después de la borrachera futbolera viene la cruda realidad. La Iglesia Católica propuso aprovechar la euforia popular para que la esperanza mexicana del “¿Y si sí’?”, no se quede en una cancha de futbol, para buscar ahora que México cambie y reconstruir el país disminuyendo la violencia y haya menos personas desparecidas, etc.
Para empezar, este lunes los mexicanos despertamos con la realidad de la incertidumbre económica y con el pronóstico de un crecimiento moderado por el rechazo de Estados Unidos a renovar por 16 años el tratado trilateral de libre comercio con México y Canadá, para acordar un sistema de revisiones anuales que generarán mayor incertidumbre entre los inversionistas, como lo advierten el economista sonorense Luis Núñez Noriega y el líder de Index, Jesús Gámez García.
Luego de la euforia futbolera azteca, las madres buscadoras volverán con sus plantones en la Ciudad de México para ser escuchadas y atendidas por Sheinbaum para sumar esfuerzos en la búsqueda de sus “tesoros”, esperando recibir un trato como el pato “Merlín” y sus dueños, o como los jóvenes músicos coreanos recibidos como héroes en Palacio Nacional.
Otros problemas que hicieron pausa en el mundial de futbol en la Ciudad de México y en las sedes como Monterrey y Guadalajara, fueron las movilizaciones de los maestros disidentes de la CNTE que con 800 millones de pesos suspendieron sus protestas durante la feria mundialista, amenazando con volver a las calles para que atiendan sus demandas de mayores sueldos y reformar la Ley del Issste.
Incluso, el crimen organizado se mostró solidario con el gobierno federal para no mostrar un país sumido en la inseguridad, al bajar desde el inicio de la Copa Mundial en el estadio Azteca los homicidios dolosos en un 33.5 por ciento respecto al mismo período del año pasado, colocando a junio como el mes con menos asesinatos en lo que va del año, aunque las autoridades federales atribuyen esa disminución al despliegue del operativo policiaco denominado “Kukulcán” por la Copa del Mundo que arrancó el pasado 11 de junio en la capital mexicana. Bien podrían hacer ese operativo Kukulcán de manera permanente, pero en todo el país a fin de que Estados Unidos y otros países suspendan las alertas de riesgo de viajar a México por la alta inseguridad.
Otra realidad que enfrentará México es la intervención de Estados Unidos en operaciones ya no tan clandestinas contra el crimen organizado y políticos cómplices, como ocurrió con la captura del Mayo Zambada y su traslado a Estados Unidos, y de la cual este martes la presidenta Sheinbaum dará una respuesta a la información del FBI de operaciones en Sinaloa, aunque es de esperarse que diga que seguirá los trámites protocolarios diplomáticos para solicitar información oficial del gobierno norteamericano en lo que se tratará de otra “carta a Eufemia” que no tendrá respuesta como le sucedió a López Obrador.
Y ya de paso, que Sheinbaum aclare si además de Rocha Moya e Insunza y el Clan Culiacán, si tiene una solicitud del gobierno norteamericano de una larga lista de políticos de Morena pendientes de detención y extradición, a quienes de manera previa les retiraron sus Visas, como lo filtró la DEA.
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